La casa
Dos años de obra antes de abrir.
En 2017 compramos una casona del XVIII que llevaba veinticinco años cerrada. La rehabilitamos sin prisa, respetando muros, vigas y umbrales originales. Abrimos en abril de 2019 con ocho habitaciones.
Historia
Familia castellana, oficio de tres generaciones.
La casa la abrieron los cuatro hermanos García Aller en 2019. El padre, Hilario, regentó durante treinta años un hotel pequeño en Salamanca y enseñó a sus hijos el oficio. La madre, Pilar, era profesora de literatura y dejó al hotel el grueso de los ochocientos volúmenes de la biblioteca.
El edificio, registrado en el catastro como casa solariega de 1742, perteneció a una familia hidalga local hasta los años setenta. Pasó después por dos propietarios que nunca llegaron a abrir nada en él. Cuando lo compramos en 2017 había goteras, lechuzas y un piano vertical de 1890 que decidimos restaurar y dejar en el salón principal.
Tres materiales, ninguno por capricho.
01
Piedra de granito
Los muros de carga, todos originales, conservan las marcas de cantero del XVIII. Se limpiaron a mano con cepillo de raíz, sin chorro de arena. Las grietas se rejuntaron con mortero de cal.
02
Madera de castaño
Vigas, suelos y carpintería. Las vigas son las originales, tratadas contra carcoma y dejadas en su madera natural sin barniz. Los suelos nuevos los hizo un carpintero de Béjar con castaño local.
03
Hierro forjado
Las herrajes de los miradores, los apliques y la cancela del patio salieron del taller de un herrero de Piedrahíta, José Manuel Núñez, que sigue forjando con martillo y yunque.
Lo que no hay, y por qué.
- Sin televisión
Las habitaciones no tienen pantalla. La biblioteca tiene ochocientos libros y la wifi llega a todos los rincones. Quien necesita series, las trae en el portátil.
- Sin niños
A partir de catorce años. No es una postura ideológica, es una cuestión acústica: la casa tiene suelos de madera y muros que reverberan, y el silencio es uno de los servicios.
- Sin minibar
Hay agua de Gredos en cada habitación y una pequeña carta de servicio de habitación hasta las once de la noche. Lo de robar dos cervezas a las tres de la mañana, otra vida.
- Sin desayuno bufé
El desayuno es a la carta hasta las doce. Lo que hay, está hecho al momento. Lo que no hay, no estaba en la huerta esta semana.
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